El equipo Delta Crew de Aerzen en la regata en Bremerhaven

4 de agosto de 2015

Nos gustan los deportes de agua y qué mejor, ahora en pleno verano, que hablar del remo. En este deporte destaca el gran esfuerzo tanto físico como mental, junto con la fuerza del equipo. Hoy os vamos a contar cómo el equipo DELTA CREW de Aerzen, que ya había destacado el pasado año 2014, en la regata de Viena, volvió a presentarse en junio de éste año en la regata de Drachenbootrennen (bote Dragón de entrenamiento), en el evento «Escaparate del Puerto de Pesca» en Bremerhaven, Alemania.

Nos situamos en Bremerhaven,  Alemania. Allí se celebró el pasado 13 y 14 de junio una regata muy especial para nuestro equipo Delta Crew de Aerzen. Los motivos eran diversos: era la primera vez que el DELTA CREW competía en un recorrido de tan larga distancia y la tensión, lógicamente, era grande. Ademas, el equipo de Aerzen, nunca había remado a nueve metros de profundidad en agua salada y, gracias a esa profundidad, la carrera fue muy rápida.

 Equipo Crew de Aerzen

Participaron un total de 35 equipos deportivos, en su mayoría de la vecindad. Nuestro equipo DELTA CREW, muy bien coordinado y entrenado, terminó la primera carrera 1.5 esloras por delante. Este recorrido les llevó a ser seleccionados para el «Teams in Sport und Fun» (Equipos de Deportes y Diversión). Los tres equipos más rápidos del día se clasificaron en la final de 250m, donde el Delta Crew tuvo un excelente segundo lugar.

Los remeros que ganan regatas son aquellos que se niegan a ser vencidos.

Los remeros que ganan regatas son aquellos que se niegan a ser vencidos.

 

Unimos tecnología y deporte, dos elementos que se complementan creando verdaderos equipos humanos, preparados para cualquier competición. Desde Aerzen Ibérica les enviamos al equipo DELTA CREW, nuestras felicitaciones por su buena predisposición, el esfuerzo realizado y por ese segundo puesto!.

En las regatas del pasado siglo la tripulación de la trainera, era la misma que habitualmente salía a pescar. Los pescadores tenían una agotadora jornada sin horas ni días, pendientes siempre del tiempo, de las mareas y de los bancos de pesca, para acercarse a los caladeros.

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